madre tierra, amar apasionadamente

Amar apasionadamente a la bella naturaleza
Un sentimiento profundo, una compañía constante y una diferencia marcada.
Un amor sin límites hacía la profunda, bella y sorprendente naturaleza.
¿existe algo mejor que el amor incondicional?
La pasión desenfrenada que emite señales de disfrute reflejados en una simple sonrisa, en un suspiro o en unos instantes mágicos de cierta calma sensata que nos trasladan a una inmensa paz interior donde el tiempo parece haberse parado para disfrutar de momentos eternos e inolvidables.
Cuando buscas encuentras, cuando observas te sorprendes, cuando en soledad ríes es cuando percibes la fuerza de la naturaleza y en ella ves que hay más de lo que otros ven, la soledad no es malvada, al contrario, ella es magnífica te enseña a ver cuando miras, a escuchar cuando estas en silencio. Aprendes de ella como si fuese un gran libro abierto, sus hojas, sus plantas, sus animales, todos ellos trabajando para convertir el paraíso en un mundo organizado a la vez que bello paisaje.
Cuando observas tanta belleza deslumbrante, sientes pasión por ella, un amor que crece a medida que vas descubriendo la vida en todo su esplendor.
Sólo entonces descubres que cuando parece que estás sólo, en realidad no lo estas , su manto protector, con cierta delicadeza cubre nuestros sentimientos y los llena de aire puro en el que lleva vida para nuestro interior, nuestros pulmones crecen y absorben la pureza que emana aquella que quienes la aman y pronuncian su nombre con respeto, con grandeza, la hermosa naturaleza a cambio ella nos da paz, nos da compañía, nos da sabiduría.
Un mundo por descubrir donde la palabra depresión no tiene fundamento, no hay lugar para ella, no cabe en tanta felicidad, esa palabra no existe en este mundo tan natural como real, a la vez que mágico donde cada acontecimiento, no te deja al margen.
Nacimiento, muerte, belleza, fruto y esfuerzo, todo se incluye en este sentimiento que no es otro que el amor a la naturaleza.