galicia ya no es lo que era.......la contaminación llega por todas partes
Ayer salió en la radio, otra noticia sobre el vertido o el escape de gasoil sobre la ria de arousa.....................
LA DEPURACIÓN DE LAS RÍAS SIGUE SIENDO UNA ASIGNATURA PENDIENTE EN GALICIA
La calidad de las aguas en Galicia ha sido, es y, si las cosas no cambian, seguirá siendo uno de los problemas ambientales más graves en nuestra comunidad. Los cursos fluviales y los mares han sido castigados durante décadas recibiendo vertidos de aguas residuales directamente en sus cauces y fondos pero, sin duda, la peor parte se la llevan las rías. A pesar de ser uno de los elementos característicos de Galicia, lejos de mostrar una buena imagen se semejan más a un vertedero. No sólo los vertidos de aguas residuales de las poblaciones y ciudades costeras van a parar a sus aguas sino que, además, se convierten en basurero para una parte de la población que deposita en los fondos de los estuarios todo tipo de residuos. A esto hay que sumar que, en muchos casos, las rías son además lugares industriales o de alta concentración residencial, alrededor de las cuales se ubican numerosas empresas cuya actividad también es fuente de contaminación y de generación de residuos.
El problema, lejos de quedarse en el terreno ambiental, tiene también consecuencias sociales y económicas para la sociedad gallega. Son muchas las familias que viven de la actividad pesquera y marisquera que se desarrolla en torno a las rías gallegas que, tras años y años de contaminación, ven como los bancos de pescado y marisco desaparecen (o es necesario vedarlos) por la mala calidad de las aguas.
Una nueva Ley de Aguas para Galicia
La Xunta de Galicia tiene previsto presentar en el Parlamento gallego antes de finalizar el año el anteproyecto de la nueva Ley de Aguas que, según las previsiones del Ejecutivo, se aprobará y entrará en funcionamiento a mediados del 2010.
El saneamiento y la depuración de las aguas serán, según apuntan desde la Consellería de Medio Ambiente, dos pilares básicos de la nueva normativa autonómica. Por lo tanto, se hace necesario disponer de sistemas eficaces de abastecimiento y depuración y saneamiento de aguas residuales, lo que incluye redes de alcantarillado, colectores, depuradoras y emisarios submarinos. En el anteproyecto se deja patente que estas acciones requerirán un esfuerzo continuado de construcción y mantenimiento de infraestructuras y, uno de los objetivos de la nueva ley será la regulación de un sistema tributario mediante el que los beneficiarios de los servicios de abastecimiento y depuración cooperen en su construcción y mantenimiento.
En este sentido, la nueva Lei de Augas de Galicia propone que la Xunta asuma la gestión de las estaciones depuradoras de aguas residuales (EDAR), siempre que así lo requieran los ayuntamientos. De esta forma, la nueva normativa declara de interés de la comunidad el servicio de depuración. En estos momentos, Augas de Galicia gestiona de forma directa 25 depuradoras pero el objetivo de la Xunta es asumir la gestión de 149 antes de que concluya la legislatura.
Dado el alto coste que para muchos concellos supone el mantenimiento de las depuradoras, es previsible que una parte importante de los mismos cedan su gestión a la Comunidad Autónoma. En Galicia existen en la actualidad 112 depuradoras cuyo coste medio de mantenimiento anual es de 25 millones de euros. En el año 2015, fecha fijada por la Xunta para el saneamiento de poblaciones con más de 2.000 habitantes, el número de EDAR ascenderá a 157 y su coste de mantenimiento rondará los 63 millones de euros.
Sin embargo, si la Xunta se hace cargo de las depuradoras municipales, los concellos dejarán de percibir los beneficios que estas generan en sus arcas ya que dejarán de ingresar la tasa de depuración y de prestación del servicio que cobraban hasta ahora.
Lo que no garantiza la nueva ley es que, con el cambio de titularidad de las estaciones depuradoras, se mejore el servicio y las empresas y particulares dejen de verter directamente aguas sucias y contaminadas a los ríos y mares de Galicia sin prácticamente control ninguno por parte de las administraciones correspondientes y con un laxo sistema de sanciones que no consiguen erradicar este tipo de prácticas contra el medio ambiente. No olvidemos que uno de los problemas más graves es la inadecuada dimensión de algunas estaciones, que se ven saturadas en época de lluvias o como consecuencia de incrementos de población.
Las rías gallegas, auténticas cloacas
La mayor parte del litoral gallego está sufriendo desde hace muchos años los continuos vertidos de aguas fecales, residuales e industriales que van haciendo mella en los ecosistemas marinos además de causar un fuerte impacto ambiental y paisajístico en algunas de las zonas de mayor valor natural de Galicia.
Haciendo un recorrido desde el sur de la costa gallega hasta el norte, son muy pocos o ninguno los estuarios que se salvan y que presentan un aspecto más o menos sano desde el punto de vista medioambiental y ecológico. Desde Vigo hasta la Mariña Lucense, son muchos los ejemplos de este panorama desolador que acabamos de describir. La falta de infraestructuras adecuadas a las necesidades de la población, que no dan abasto con la cantidad de aguas residuales generadas por ciudadanos y empresas dando como resultado un deficiente tratamiento de las mismas, es el principal factor desencadenante del problema.
Desde hace más de una década, los planes de saneamiento y regeneración del litoral se han ido sucediendo al mismo paso que lo hacían los diferentes gobiernos que en ese tiempo han ocupado la Xunta. Sin embargo, y pese a las cifras y logros presentados por unos y por otros, los resultados no se dejan ver y a la vista de todos está la cantidad de basura, residuos y aguas de todos los colores que llegan cada día a nuestras rías. A pesar de las continuas llamadas de atención de la Unión Europea, con amenazas de astronómicas sanciones económicas, poco se ha mejorado en esta cuestión y la situación, lejos de mejorar, parece ir cada vez a peor ya que, año tras año, son más las cantidades de porquería y vertidos contaminantes que desembocan en el mar.
Los 220 millones de litros de aguas residuales prácticamente sin tratar que reciben cada día la ría de Vigo o la de Ferrol, los más de 150 focos de contaminación contabilizados en la ría coruñesa de O Burgo, los más de 500 que soporta la de Arousa (estuario que registra el mayor número de puntos de vertidos de toda la costa gallega) o la paralización de la actividad marisquera en muchas de ellas porque los productos que se extraen no son aptos para el consumo humano a causa de la contaminación de las aguas en las que crecen, son sólo algunos ejemplos de la realidad a la que están sometidos estos puntos del mapa de Galicia.
Desde la actual Consellería de Medio Ambiente anuncian que pondrán en marcha las infraestructuras y las medidas necesarias para terminar con las agresiones medioambientales que vienen sufriendo las rías gallegas desde hace décadas. El plazo marcado para ello es el año 2015, el plazo en el que se produzca el saneamiento real de todas ellas aún está por ver.
Arousa y O Burgo, los mejores ejemplos
La ría más "importante" de Galicia, por tamaño y actividad económica directa, la de Arousa, es la más contaminada de la costa gallega con 543 puntos de vertidos detectados, según los datos de la Xunta, en sus dos márgenes, tanto en la comarca del Salnés como en la de Barbanza.
La práctica totalidad de las depuradoras de los núcleos poblacionales situados a orillas del estuario se acaban convirtiendo en puntos negros debido a los continuos vertidos de aguas residuales al mar por la incapacidad de tratamiento que presentan, bien porque se quedaron pequeñas para hacer frente al caudal recibido o bien por problemas de mantenimiento en sus instalaciones. Pero el problema se agrava en otros casos de concellos con un número importante de habitantes que carecen aún, a día de hoy, de estaciones de depuración. Este es el caso de municipios como Ribeira u O Grove, dos de los núcleos de población más importantes de la ría que todavía siguen expulsando directamente sus aguas fecales e industriales a la ría sin haber recibido tratamiento de ningún tipo.
A este problema hay que sumar otros no menos importantes como las deficiencias de las redes de saneamiento en muchas poblaciones de los márgenes de la ría, como Vilagarcía. Pero también las industrias y empresas afincadas en la zona cometen graves abusos en este sentido, apareciendo en numerosas ocasiones como protagonistas en el registro de vertidos contaminantes del estuario arousano.
El problema es que las administraciones y la sociedad en general no son conscientes del daño causado. El caso de Arousa es alarmante; tanto la mayoría de las empresas de la zona como de la población viven de la misma ría que día a día siguen contaminando y que es una de las más productivas del mundo. Un claro ejemplo de la dejadez que están sufriendo desde el punto de vista ambiental las rías gallegas.
El otro ejemplo más claro de ello está un poco más al norte, se trata de la "pequeña" ría coruñesa de O Burgo, más conocida por su contaminación que por su productividad marisquera, parada ya por la baja calidad de sus aguas desde hace unos dos años.
Augas de Galicia había detectado en este estuario un total de 157 puntos de vertido de los que aseguran que, a día de hoy, están subsanados el 75%, es decir, unos 108, por lo que todavía siguen existiendo 39 puntos negros de contaminación en O Burgo. De los cuatro ayuntamientos que lindan con la ría (A Coruña, Oleiros, Cambre y Culleredo) sólo uno ha erradicado por completo los vertidos contaminantes al mar. El concello de Culleredo ha conseguido acabar con estas continuas agresiones medioambientales mejorando las redes de saneamiento y realizando las inversiones necesarias en este ámbito para contribuir a la regeneración y la recuperación del que había sido un rico banco marisquero, destacando sobre todo en la producción de molusco.
Sin embargo, los otros tres ayuntamientos siguen siendo continuos grifos abiertos de agua contaminada a la ría. Y, lo que es peor, la pasividad con la que las administraciones afrontan el problema no hace pensar en una fácil y pronta solución. Un ejemplo de esta dejadez es que desde el año 2002 hasta ahora se han impuesto poco más de una docena de sanciones por este motivo, principalmente por vertidos industriales.
El peor dato lo conocíamos hace apenas unos días. La Xunta de Galicia no contará hasta mediados de 2011con un plan de saneamiento para O Burgo, en el que se detallen los problemas de la ría y las medidas a tomar para solucionarlos de una vez por todas. Mientras tanto, la peor parte se la llevan los mariscadores y pescadores de la zona que, desde hace muchos meses, tienen paralizada su actividad porque la ría está declarada como zona C, la más grave posible, debido a la presencia de fecales en sus aguas.
fuente : galiciaambiental



María dijo
No solo contaminamos las aguas, nuestras acciones a favor del medio ambiente no sirven de nada cuándo las cosas no se hacen como realmente se prometen. Esto es lo que ha sucedido con la planta de reciclaje de Nostián. Me siento totalmente engañada.
8 Noviembre 2010 | 02:06 PM